El BCRA inauguró la compra de dólares fuera del mercado y absorbe pesos con cobertura cambiaria
La autoridad monetaria sumó ayer US$187 millones en una sola rueda mediante operaciones en bloque; acumula US$515 millones en enero; mientras, utiliza instrumentos dólar linked para retirar liquidez en un contexto de tasas elevadas
+ Seguir Seguir
El Banco Central (BCRA) inauguró esta semana una nueva modalidad para reforzar la acumulación de reservas sin alterar el equilibrio cambiario: compras de divisas en bloque por fuera del Mercado Libre de Cambios (MLC), complementarias a las adquisiciones que ya venía realizando en el mercado oficial. En paralelo, aceleró la venta de bonos atados al tipo de cambio oficial para absorber los pesos emitidos por esas operacionesy evitar que se traduzcan en mayor volatilidad del dólar.
Ambas líneas de acción fueron confirmadas a LA NACION por una fuente con conocimiento directo del esquema. “Cuando compramos dólares, emitimos pesos, pero la clave es hacerlo al ritmo que la sociedad los demanda. Esta época tiene mucha volatilidad de saldos: arrancás diciembre y sobran los pesos, arrancás enero y faltan. El objetivo es que la administración sea estable y no produzca picos de volatilidad”, explicó.
La estrategia no está exenta de costos. Al ofrecer coberturas cambiarias a precios reducidos, el Banco Central traslada parte del riesgo cambiario a su propio balance, lo que convierte a estos instrumentos en un pasivo contingente que podría generar pérdidas si el tipo de cambio oficial se ajusta más adelante.
El cambio de modalidad llega en un momento en el que el Gobierno busca acelerar la recomposición de reservas sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria ni reabrir un frente inflacionario, en un contexto de tasas elevadas, escasez de pesos y mayor sensibilidad del mercado a cualquier señal de intervención directa.
El esquema quedó particularmente expuesto el miércoles, cuando el BCRA compró US$187 millones, el mayor saldo diario desde marzo de 2025. La magnitud de la intervención contrastó con un volumen operado inusualmente bajo en el mercado oficial, lo que refuerza la lectura de que una parte sustancial de las adquisiciones se realizó fuera de pantalla, a través de block trades. De haberse canalizado íntegramente en el MLC, la participación oficial habría concentrado una porción dominante de la operatoria diaria.
De acuerdo con Portfolio Personal Inversiones (PPI), las compras del BCRA representaron cerca del 77% del volumen spot en una rueda de escaso movimiento. Aun así, el tipo de cambio oficial cerró a la baja y los dólares financieros mostraron variaciones moderadas, una señal de que la intervención estuvo diseñada para sumar reservas sin generar ruido cambiario. Para la consultora, el esquema se apoya en un doble ancla: compras de dólares por fuera del mercado visible y venta de coberturas cambiarias, ahora complementadas por tasas en pesos más altas convalidadas por el Tesoro.
Este jueves, el Banco Central volvió a registrar un saldo comprador en el mercado de cambios por US$47 millones, esta vez canalizado a través del MLC. A diferencia de la rueda previa, no hubo confirmación oficial de operaciones en bloque, por lo que no está claro si nuevamente se recurrió a compras por fuera del mercado visible. Con este resultado, la autoridad monetaria acumula adquisiciones por algo más de US$560 millones en lo que va de enero, un ritmo que ya supera al de varios meses previos y marca un cambio de escala en la estrategia oficial para recomponer reservas en el arranque de 2026.
Las reservas internacionales, sin embargo, cerraron la jornada en US$44.646 millones, con una caída diaria de US$71 millones. Según fuentes oficiales, el retroceso respondió a pagos de deuda por casi US$100 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco Mundial, parcialmente compensados por una suba de alrededor de US$21 millones asociada a variaciones en las cotizaciones de los activos que integran el stock.
Un punto clave es que el ritmo de compras del Banco Central no se traduce linealmente en una mejora del balance cambiario consolidado. Según destacó el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, la compra neta de divisas del BCRA en la primera quincena de enero alcanzó unos US$562 millones —un ritmo mensualizado superior a US$1000 millones—, pero convivió con ventas del Tesoro por casi US$300 millones, sin contabilizar aún el ingreso por la venta de activos de Comahue. El esquema se completa con una cobertura cambiaria atractiva en pesos, a través de instrumentos dólar linked y futuros, que facilita la acumulación de reservas sin presionar al mercado spot.
El trasfondo es la denominada “fase de remonetización 2026”, anunciada a fines de diciembre por el Banco Central. El programa establece que la acumulación de reservas debe ser consistente con la demanda de dinero y fija como referencia que las compras diarias representen alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios, habilitando explícitamente las operaciones en bloque cuando la intervención directa pueda afectar la estabilidad. En su escenario base, la autoridad monetaria prevé compras de divisas por hasta US$10.000 millones a lo largo de 2026, cifra que podría ampliarse si la demanda de dinero crece por encima de lo esperado.
El enfoque también fue destacado esta semana por Bloomberg, que señaló que el Gobierno de Javier Milei intensificó el uso de títulos dólar linked como herramienta indirecta de intervención cambiaria. Al ofrecer estos instrumentos a precios inferiores al tipo de cambio oficial, el Banco Central brinda coberturas baratas que incentivan a bancos, fondos y empresas a vender dólares en el mercado spot y mantener exposición cambiaria a través de deuda en pesos, lo que facilita la acumulación de reservas sin utilizar divisas. Se trata de una lógica conocida en episodios de escasez de dólares, aunque ahora en un contexto de tasas reales positivas y mayor disciplina fiscal.
El equilibrio, sin embargo, no es gratuito. El aumento del stock de instrumentos dólar linked y la escasez de liquidez mantienen tensionadas las tasas de corto plazo, en un escenario en el que la última licitación del Tesoro no dejó excedentes significativos de pesos. En las próximas semanas, el mercado seguirá de cerca si la autoridad monetaria complementa esta estrategia con ajustes en encajes u otras señales de política monetaria, claves para sostener la estabilidad cambiaria sin comprometer un proceso de desinflación que, en los últimos meses, mostró señales de interrupción.
Por Agustín Maza