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 Clarín - Economía

El Banco Central ya giró casi $ 1 billón desde marzo para cubrir el bache fiscal. Reordenó el mercado, más reservas y dólares para importar

Son transferencias de utilidades que suponen emisión monetaria. Temen "tormenta perfecta" en inflación. Por qué no ocurrió todavía.

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Miguel Pesce, presidente del Banco Central

Los números del déficit obligan a apelar al financiamiento monetario como último salvavidas. Así, desde marzo, en estos meses de pandemia en los que el gasto se expandió y los ingresos se evaporaron, el Banco Central ya transfirió casi $ 1 billón al Gobierno para tapar el bache fiscal.

Fueron $ 80.000 millones en marzo, $ 230.000 millones en abril, $ 430.000 millones en mayo y $ 200.000 millones en junio, al 22 del mes, último dato oficial disponible. Un total de $ 940.000 millones. 

Son ganancias "infladas" de la entidad monetaria que supo cosechar, en parte, por el efecto de la devaluación que revalorizó sus activos en dólares, y en parte, por cierta "contabilidad creativa" que valuó muy oportunamente a mejor precio las letras que recibe de Economía cada vez que entrega reservas para el pago de deuda. 

Pero se trata, ante todo, de emisión que eventualmente presionará sobre la brecha cambiaria y los precios, aún cuando por el momento no hay otro auxilio en el horizonte.

Nadín Argarañaz, director del IARAF, apunta que "hasta mayo, el déficit fiscal fue de $ 900.000 millones (3% del PIB) y la emisión de pesos para asistir al Tesoro nacional de $ 1.052.000 millones. Es decir que por cada $ 1 de déficit se emitió $ 1,2"

Y agrega: "Por ahora se registra un aumento de la demanda de pesos, motivada en buena parte por precaución ante tanta incertidumbre". Es por eso que semejante ola de emisión no tuvo hasta ahora un impacto más ostensible. Lo que no quita que se esté gestando. 

Adrián Yarde Buller, economista jefe de SBS, explica que "el M2 privado (cantidad de dinero en la economía) creció 86% desde agosto con impulso del financiamiento al Tesoro y avanza al 100% año contra año, un récord desde la salida de la hiperinflación a comienzos de los 90 que pone una enorme presión a futuro".

"Hasta ahora, la emisión no llevó a una aceleración de la inflación por un conjunto de factores transitorios. En la recta final de 2019 fue por la introducción de controles de capitales, creando un aumento artificial de la demanda de dinero", repasa.

"En los últimos meses fue por el fuerte descenso de la velocidad de circulación del dinero debido a que la gente se quedó en su casa, los bancos no atendieron de forma habitual y el consumo retrocedió por las menores opciones para gastar y la incertidumbre de las familias respecto de sus ingresos. Estos efectos estuvieron jugando a favor, pero irán desapareciendo”, anticipa.

Esto significa que llegado ese momento, la oferta de dinero habrá seguido creciendo mientras la demanda retrocederá a los niveles pre-crisis, advierte, o tal vez incluso menores considerando la caída permanente del nivel de actividad.

¿Hay como contracara un esfuerzo de esterilización? Esto es, retirar parte de los pesos que se vuelcan a la calle. En junio, hubo un fuerte vuelco hacia la absorción vía Leliq, que toman los bancos, con una esterilización de casi $ 350.000 millones. Pero en el balance, no hay contracción de la base monetaria (crece $ 82.200 millones).

La compra de divisas en el mercado cambiario gracias a todos los nuevos controles se convirtió en un nuevo factor de expansión monetaria ($ 47.260 millones, casi lo mismo que se había retirado por ventas de dólares el mes anterior).

Y existe una emisión modesta vía pases (préstamos a un día a los bancos) por $ 90.000 millones. Pero el responsable de esta maquinita tan sobreexigida es el sospechoso de siempre: el financiamiento monetario.

El BCRA reordenó el mercado: más reservas y dólares para importar

Lo que en el mercado ven como idas y vueltas, en el Banco Central aseguran que es simplemente un reordenamiento que logró encauzar el acceso al mercado oficial de cambio.

En la máxima entidad monetaria aseguran que la aplicación de la circular A7030, que dispone las condiciones para acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), normalizó el pago de importaciones y evita prácticas distorsivas como el pago anticipado de deudas en el exterior tal como se venía registrando.

Es cierto que a lo largo de junio el BCRA mantiene una posición compradora superior a los u$s 1000 millones en el mercado oficial logrado a partir de una mayor liquidación de exportaciones y manteniendo un nivel normal de ventas a los importadores.

¿Qué había ocurrido? En el marco de la brecha por la transición macro y el coronavirus se aceleraron prácticas que si bien son entendibles a nivel micro en el BCRA decidieron regularlas transitoriamente, hasta que mermen las tensiones.

En el bimestre abril mayo se pagaron importaciones por 30% más del volumen importado. Es decir, se importó por u$s 5800 millones y los importadores compraron divisas por u$s 7500 millones. En el Gobierno creen que esa diferencia fue usada para pagar obligaciones de deuda en dólares de las propias empresas.

Ahora el BCRA vuelve a relajar la compra de dólares a los importadores. Lo que se argumenta de forma oficial es que la nueva medida es producto de dos situaciones. En primer lugar porque las posibilidades de una devaluación, una situación que algunos sectores pretenden y que ya generó rispideces en la misma Unión Industrial Argentina (UIA), parecen alejadas. En segundo, no hay problemas con las reservas.

Desde que entró en vigencia la circular A7030, el BCRA acumuló reservas por u$s 1000 millones y se pagaron obligaciones al exterior por un monto similar. Pero antes de la disposición de ayer, el Central primero había endurecido el cepo, luego liberó una parte, amenazó con endurecerlo más, y finalmente ayer dijo que los importadores se tienen que quedar tranquilos porque podrán acceder a todos los dólares que requieran.

Antes también se había dispuesto que los importadores de fertilizantes y de material medicinal (tanto los insumos como los productos terminados) podían acceder al mercado de cambios sin pedir autorización al BCRA.

Pero si bien el Central ahora promete entregar los dólares que los importadores requieran, está claro que tal situación no necesariamente se transformará en un mercado más productivo. De hecho, la nueva flexibilización no distingue entre productores o importadores directos.