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 La Nación - Economía

La Argentina exportadora: hasta dónde puede llegar la nueva fábrica de dólares

Con el aporte de la energía, la minería y el agro, los despachos de bienes al exterior quebrarían este año la barrera de los US$100.000 millones y en 10 años superarían los US$170.000 millones; el desafío: que sigan creciendo las firmas exportadoras

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Por primera vez en la historia la “fábrica de dólares” de la economía argentina no depende exclusivamente de una única turbina, el sector agroindustrial. Hay también otros tres motores encendidos y funcionando a toda marcha, impulsando exportaciones de petróleo y gas natural, minerales como litio, oro y plata, a los que se sumará el cobre cuando maduren varios proyectos anunciados en el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), además de la Economía del Conocimiento, clave en la exportación de servicios.

Todos ellos ya vienen generando dólares por ventas al exterior en los últimos años, pero en esta oportunidad se conjuga un incremento de los volúmenes exportados con una importante suba de precios, especialmente en cereales, oleaginosas y derivados, así como de los hidrocarburos, en un efecto combinado derivado de las guerras en Ucrania e Irán.

Esto se tradujo también en una mejora de los términos de intercambio, que es la relación entre los precios percibidos por los bienes exportados y aquellos que el país importa. Así, la Argentina se encamina este año a cruzar la barrera de los US$100.000 millones en exportaciones de bienes, a los que habrá que sumar entre US$12.000 y 15.000 millones adicionales, según diversas estimaciones, en concepto de servicios.

Según los analistas, está cambiando la matriz productiva del país, orientada a la exportación, a partir de incentivos como el RIGI, pero también la baja de derechos de exportación, la mejora de costos impositivos (fin del Impuesto PAIS) y la reducción de regulaciones y controles.

“Hay un cambio estructural de la matriz exportadora, estamos en el ramp up (incremento de la escala, velocidad e intensidad de la producción) del crecimiento derivado de los acuerdos comerciales, como con la Unión Europea, Estados Unidos, EFTA -Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza-, Singapur”, señala Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb. “No son los números que van a quedar. Post 2030 la matriz exportadora argentina tendrá mucho más diversificación por sectores”, agrega.

“Esperamos que las exportaciones se dupliquen en los próximos diez años, llegando a 2035 con exportaciones de bienes entre US$176.000 y 180.000 millones”, señala la economista. El gran salto vendría por Oil & Gas y minería, cuyos embarques “se multiplicarían más de seis veces”, mientras que agro y economía del conocimiento “continuarían expandiéndose desde bases ya más desarrolladas”.

Para José María Segura, economista jefe de PwC Argentina, hay una nueva dinámica de crecimiento de la economía argentina. “De alguna manera, se está insertando en la producción global de una forma que, tal vez, no haya existido desde que el país abandonó el modelo agroexportador”, hace ya casi un siglo, resalta.

Entre esos drivers, menciona no sólo al agro, clave para la seguridad alimentaria, sino también al petróleo y gas natural para el abastecimiento energético, y oportunidades que aparecen por el desarrollo de la inteligencia artificial y la economía de datos, que traccionan a la energía y la minería.

Ecosistemas de valor

Marcelo Elizondo, especialista en comercio exterior y presidente del capítulo argentino de la International Chamber of Commerce (ICC), explica que en la actualidad “las cadenas de valor están cambiando sustancialmente hacia ecosistemas de valor”, donde cobran relevancia el vínculo de las empresas en factores como tecnología, conocimiento, capital intelectual, manufacturación, comercialización, servicios, bancos, logística.

“En términos de inserción en cadenas de valor, lo que necesitás es el desarrollo de un negocio sistémico, en el cual te aliás con empresas con las cuales planificás en conjunto, invertís pensando en esa planificación en conjunto, desarrollás tecnología convergente, financiás proyectos juntos, incluso hasta compartís información”, detalla Elizondo.

Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) pronostican que este año las exportaciones cerrarán con récord, alcanzando los US$103.200 millones en bienes, con un salto de US$15.000 adicionales respecto de la marca anterior de 2022, cuando anotaron US$88.703 millones.

Pero el dato a destacar es cómo se logra el récord. “Tal vez sin el RIGI y sin Vaca Muerta sería otro el panorama de las exportaciones”, advierte Fernando Landa, presidente de CERA. Destaca que en este campo “se llegó hasta acá, se puso un RIGI acotado a determinados sectores, pero la pregunta es cómo avanzamos”. Y la respuesta es clara. “Si querés incrementar el nivel de actividad necesitás un RIGI para más sectores”, afirma.

Desde el Gobierno destacan el hecho de que está creciendo el número de exportadores, que ya superó las 7900, según el último relevamiento. En CERA hablan de más de 9300 empresas, sumando exportadores de bienes y servicios. Pero hay un lado B. “Estamos muy abajo en cantidad de exportadores comparado con otros países de la región”, observa Landa.

En la misma línea, Izquierdo asegura que “la mejora exportadora de la última década fue significativa, pero todavía no alcanza para cerrar la brecha regional en términos de exportaciones por habitante”.

Señala que la Argentina “pasó de exportar alrededor de US$1300 por habitante en 2015 a US$1900 en 2025, superando a Brasil, Paraguay y Colombia, aunque todavía se mantiene claramente por debajo de economías como Chile, Uruguay y Perú, y más lejos aún de México”.

Abultado superávit

Con las importaciones creciendo a menor velocidad que las exportaciones o incluso decreciendo según los meses, en un contexto de caída de la actividad en muchas ramas industriales y el comercio, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, el superávit de la balanza comercial llegaría este año a US$25.034 millones.

El ministro de Economía Luis Caputo es incluso más optimista. Durante su discurso por el Día de la Exportación en el Palacio Libertad, estiró esa cifra a “27.000 o 28.000 millones”. Y se refirió al boom de exportaciones de petróleo y minería, agregando que hasta “están creciendo también las MOI” (Manufacturas de Origen Industrial).

Según datos del Indec, en el acumulado enero-agosto de este año las exportaciones totalizaron US$67.248 millones, una suba de 21,4% versus igual período de 2025, mientras que las importaciones alcanzaron US$48.999 millones, una caída de -2,6% interanual. Así, el saldo positivo de la balanza comercial trepó a US$18.249 millones, superando en más del 60% y en sólo ocho meses el superávit comercial de todo el 2025.

¿Cuáles son los motores de este fenomenal salto de las exportaciones, y en consecuencia del superávit comercial? En primer lugar, se mantiene firme la participación del sector agroindustrial, que explica 57,5 de cada 100 dólares exportados, 24,5 despachado como productos primarios y 33 como manufacturas de origen agropecuario.

Luego hay 26,6% de MOI y cerrando, la nueva estrella de la economía argentina, combustibles y lubricantes -básicamente petróleo crudo o refinado y combustibles- que representa 15,9% de las ventas al exterior, pero describiendo una suba de 48,9% interanual en los primeros ocho meses del año.

En el salto de las MOI, sin embargo, lo que mueve el amperímetro son las exportaciones de carbonato de litio y de oro. Sin contar estos minerales, se destaca la participación de la industria automotriz, muy concentrada en las pickups, el nicho en el que se ha especializado la industria local y que la posiciona como el 5° exportador mundial de ese rubro.

Un informe de CERA señala que en los primeros ocho meses del año las manufacturas de origen industrial (sin oro y litio) crecieron 3% en toneladas y 14% en precios (valor FOB). Las exportaciones mineras, en tanto, concentradas en oro, litio y plata subieron 21% en toneladas y 64% en valores.

Según la cámara, los 10 productos más exportados en los primeros ocho meses del año fueron petróleo crudo (una muestra del dinamismo que adquirió Vaca Muerta y de los mayores precios de la energía por el conflicto de Medio Oriente); maíz; harina y pellets de soja; aceite de soja; oro; pickups y vans; trigo; carne bovina; aceite de girasol; y combustibles y lubricantes.

Los productos del agro, como la soja y sus derivados, fueron desplazados del primer lugar por el petróleo, una foto que puede repetirse de acá en más.

En cuanto a los principales clientes de las exportaciones argentinas, de acuerdo con el Indec, Brasil sigue siendo el primer socio comercial, con US$8578 millones importados entre enero y agosto, seguido de Estados Unidos (US$6691 millones), China (US$6155 millones), Chile (US$4289 millones) y la India (US$4276 millones).

Dólares de la cosecha

Los analistas descuentan una buena cosecha en el ciclo agrícola 20256/27, en línea con lo que fue la campaña anterior, aunque muy supeditada a lo que pueda pasar con el clima.

Para el último trimestre del año, cuando tiene lugar la principal ventana de siembra de los granos de la cosecha gruesa (soja, maíz, girasol) se anticipa la llegada de un Súper Niño, con abundantes lluvias, beneficiosas por buenos perfiles de humedad para algunos cultivos, pero con amenazas para las labores de ingreso de máquinas por “falta de piso” y potenciales inundaciones.

Durante el lanzamiento de la campaña gruesa la semana última, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó una producción de 157.850.000 toneladas entre los seis principales cultivos (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), un 0,5% más que la campaña anterior.

Habría una muy buena campaña para soja (7% más) y en menor medida maíz (3,1%) y sorgo (1,8%), con girasol sin cambios, y fuertes caídas en los cultivos de invierno (trigo -15,8% y cebada -7,4%), que venían de una cosecha récord el último año. Empujadas por los buenos precios, las exportaciones de toda la cadena agroindustrial treparían a US$41.497 millones, 6,9% más que la campaña previa.

Motores de las exportaciones

Todo esto se da en un contexto de cambio de matriz productiva de la economía nacional, con desarrollo de sectores orientados a la exportación, aunque se suman también algunos rubros industriales en los que el país tiene “músculo exportador”.

Segura, de PwC, ve oportunidades en el sector farmacéutico, el complejo petroquímico, minerales, además de algunas manufacturas de origen agropecuario como bovinos y lácteos, que se están colocando en Brasil. Anticipa que “todo depende de cómo evolucione la competitividad, por lo que hay que apuntar al avance en reducción de costos y logística”.

Consultado sobre si existe atraso del tipo de cambio que esté trabando un despegue mayor de las exportaciones, responde que “es difícil que con el nivel de crecimiento de las exportaciones pueda pensarse en atraso cambiario”.

Por su parte, Elizondo sostiene que el sector exportador argentino “está muy bien, reaccionando a algunos incentivos” y apunta como factores clave la supresión de la brecha cambiaria y la estabilidad cambiaria.

“Muchos hablan del tipo de cambio competitivo, yo creo que la primera condición es la estabilidad, porque el exportador tiene que pensar en un mercado que planifica a largo plazo, necesitas cálculo económico, necesitamos socios en el exterior, proyectar negocios”, opina.

En esa línea puede insertarse la apertura de mercados que está impulsando el Gobierno. Hace una semana se desarrolló otra edición de Argentina Week, en París. Desde PromArgentina apuntaron a rondas de negocios B2B (business to business, por sus siglas en inglés) donde se pueden conocer y encontrar exportadores con importadores y distribuidores del exterior, como el caso puntual con foco en langostino salvaje y vieiras, dos productos premium, que tienen a Francia como gran comprador.

“El desafío es que lo que está ocurriendo este año se consolide y crezca, que no sea sólo un año sino una trayectoria”, apunta Diego Sucalesca, presidente ejecutivo de PromArgentina.

Tras el éxito de la Argentina Week en Nueva York y los beneficios para la carne, y ésta de París sobre productos pesqueros, el 15 de octubre se viene una ronda en Tel Aviv, con el IPCVA y foco en la carne vacuna; luego la participación en la SIAL París (alimentos) del 17 al 21 de octubre, y en abril 2027 otra ronda B2B de pesca en mercados asiáticos (Japón, Corea del Sur, Vietnam y China).

Del 17 al 19 de noviembre, en el predio de La Rural, será la primera edición de “Alimenta Argentina”, organizada por PromArgentina, La Rural, Copal y Fira Barcelona, que reunirá a importadores de 18 países en otra ronda de negocios B2B.

Por Carlos Boyadjian 

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