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 El Cronista

Secco: "Luce difícil que puedan evitar una crisis, pero están abiertas las apuestas"

El economista Luis Secco cree que el Gobierno intentará reeditar luego de noviembre el "plan aguantar" de 2014 y 2015, pero advierte que las condiciones macro son mucho peores ahora.

¿Qué efecto puede causar sobre la inflación después del 15 de noviembre el aumento del gasto por motivo de las elecciones?

El primer punto a advertir es: ojo que la austeridad fiscal del ministro (Martín Guzmán) ya venía debilitada en agosto, donde el gasto público (agosto contra agosto) crecía 64 por ciento y si le sacamos el componente Covid te da 87 por ciento. El oficialismo cree que perdió la elección de la PASO por culpa de la austeridad fiscal, pero ya venía haciendo agua antes. En el proyecto de Presupuesto del año próximo dice que el gasto va a crecer 35 por ciento. Hay que llevarlo de ese 87 por ciento al 35... Pensando un poco más allá, soy de los que creen que puede estar en la mente de gente importante de la coalición, como Cristina (Kirchner) o (Axel) Kicillof, la posibilidad de repetir los años del aguante de 2014 y 2015. Pensar que 2022 y 2023 se pueden aguantar, es decir, evitar que se resuelva la crisis.

¿Y se puede?

Las condiciones iniciales son muy distintas. En aquel entonces (2014/15) recién se arrancaba con el cepo cambiario (de fines de 2011), había algo más de reservas. Hoy la situación macro desde el punto de vista fiscal y monetario es mucho más delicada. Y hay otro factor importante: en aquel entonces el gobierno de Cristina había logrado aumentar el salario real, le había ganado a la inflación. Hoy ya venís de muchos años de cansancio. La población está cansada de un ajuste que desde el punto de vista macro no se cumple. Tenemos el problema de la inflación que revela el desequilibrio macro. Guzmán dijo "no vinimos a aguantar". Cuando una autoridad económica te tira un verbo hay que prestarle atención, porque o lo discutió o alguien se lo hizo saber.

¿El efecto del aumento de la emisión se verá en el verano?

Sabemos que el único prestamista que hoy tiene disponible el gobierno es el Banco Central. El aumento de los límites de financiamiento tiene que ver con la necesidad de salir a financiar el agujero fiscal de acá a fin de año. La cuenta me da algo más de un billón de pesos de aquí a fin de año. Hizo el enjuague (con los DEG del FMI) que significan 420.000 millones adicionales que puede emitir con algún margen. El punto es que va a tener que salir a esterilizarlo con Leliqs y se sigue debilitando el balance del Central.

Y las Leliqs ya están a límite...

La gran ventaja de cualquier banco central del mundo es que emite pasivos que no pagan interés, que son los billetes. La Argentina hoy emite más pasivos que pagan interés, que son las Leliqs, que billetes. Hoy el pasivo del Banco Central está a 60/40, es más Leliqs y pases pasivos que base monetaria. Tenemos un balance muy debilitado que se va a debilitar aún más. Todo lo que hicieron fue dar la señal de que necesitan tener los límites lo más alto posible para financiarse con el Banco Central. Y eso conspira claramente contra la inflación.

¿Cómo se desarma esto después de noviembre? ¿La devaluación es inevitable?

Ahí es el punto clave. Si el Gobierno dice que todo esto genera tensiones y presiones sobre la brecha cambiaria, la pregunta es si llego (al final) sin que se resuelva la crisis, como pasó en 2015. En 2015 llegaron al final del mandato sin que la crisis les explotara en las manos. Todo el mundo esperaba que esa corrección devaluatoria ocurriese y no ocurrió. Como decía, puede ser que en la mente de alguno flote la idea de lograr lo mismo, evitar una aceleración nominal final, fogonazo inflacionario devaluatorio o como lo quieras llamar. Creo que lo van a tratar de evitar. Otra cosa es si lo logran o no.

¿Y es posible?

Hoy luce difícil pensar que lo logren, pero están abiertas las apuestas. Uno mira las proyecciones del Relevamiento del Banco Central y están todos pensando que esto aguanta. Pero los escenarios a futuro no son disruptivos, porque ¿qué precios le ponemos a las cosas? No es que estemos todos pensando que se llega, que se logra mantener dos años más la inflación a 50 por ciento sin que se acelere. Lo que indica este año es que de a poco la inflación se va acelerando dentro de niveles razonables, si es que se puede pensar que un 50 por ciento anual es razonable.

Si una variable nominal como la que maneja el gobierno, el gasto público, crece al 87 por ciento, ¿qué vamos a pensar, que de repente van a coordinar todo para abajo, o que en algún momento todo va a ir para arriba? Ahí es donde luce todo más difícil de sostener en el tiempo.

El FMI y el plan

La Argentina no tiene recursos para pagarle al FMI en marzo, ¿un acuerdo puede ayudar a ese ‘plan aguantar' dos años?

Creo que hay mucha necesidad del Fondo de cerrar un acuerdo, entonces va a aceptar que la Argentina escriba cosas que por ahí después no cumple, pero quizá lo acepta a sabiendas de eso. El 3,3 por ciento de déficit que está en el Presupuesto no es tan austero, no se ve como de un "acuerdo con el Fondo". A partir de ahí se gatillan un montón de cosas, más allá de los presupuestos macro que tampoco lucen cumplibles. Y mucho menos con la situación política que se desató ahora. Pero no tenemos reservas para pagarle (al FMI), con lo cual estamos obligados a acordar.

¿Qué tipo de crisis gatillaría no cerrar un acuerdo con el FMI?

Y, nos dejaría más expuestos y vulnerables, y no creo que sea una buena señal. No veo mucho margen para que no haya un acuerdo, pero habrá que ver cómo se viabiliza desde el punto de vista político y cómo se arma un relato para salir con un acuerdo.

¿Cuánto puede variar este escenario económico si se confirma la derrota del Gobierno? ¿Y si acorta la diferencia?

Los gobiernos más débiles son los que tienen las crisis más grandes. Lo que hemos visto en la historia argentina es que cuando no hay gobernabilidad o el Presidente luce con el boleto picado, se hace más difícil llevar adelante cualquier tipo de política, se le descuenta el tiempo. Lo primero que no podemos perder de vista es que la gobernabilidad es importante, porque los presidentes débiles usualmente son una invitación a que se aceleren los procesos de resolución de las crisis. Al mismo tiempo, y suponiendo que el resultado electoral es favorable, esa gobernabilidad tiene que estar conducida a hacer algo. Esto de comprar tiempo, del vamos viendo, si no se traduce en un cambio de política...

Si el Gobierno pierde, la posibilidad de que se acelere una corrección nominal es más alta, pero eso no significa que si gana no hay chances de que haya resolución de la crisis si no se modifican las políticas. Es fundamental que se cambien las políticas. Yo entiendo que la política es importante, no lo niego para nada, la construcción política habilita las condiciones que te permiten luego hacer lo que hay que hacer. Pero si la lectura hoy es que se perdieron las PASO por no gastar más, me parece muy difícil que el gobierno cambie. Se puede hacer toda la alquimia del mundo para generar gobernabilidad, pero si esa gobernabilidad no es conducente para resolver los problemas, no sirve de nada. Si el gobierno pierde en noviembre y se desdibuja todavía más la gobernabilidad, tenemos un problema más inmediato. Y si gana y reconstruye parte de la gobernabilidad, pero no la usa para construir nada distinto, tenemos el mismo problema que por ahí se ralentiza un poco.

¿El cambio sería un plan integral?

Es muy difícil pensar que este gobierno lleve en la sangre un cambio importante de política. Es demasiado manifiesta la preferencia por instrumentos e intervención más que por políticas macroeconómicas sanas. Sobre todo, esta idea que frente a cualquier problema la solución pasa por aumentar el tamaño del Estado.

(Esta nota forma parte de la edición 334 de octubre de la revista Apertura)