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 Clarín - Economía

El pronóstico sombrío, que pisa fuerte y Martín Guzmán teme: hay inflación reprimida

La emisión de pesos y los salarios subirán de cara a las elecciones, mientras el dólar y las tarifas quedan planchados. El miedo a el día después.

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Martin Guzman y el aumento de las expectativas de inflación

Cerca del ministro de Economía, Martín Guzmán, creen que el debate en el oficialismo sobre la conducción económica se empantanó por las elecciones. Y se escucha un discurso que podría ser el de José Luis Espert o Ricardo López Murphy, aunque increíblemente quienes lo pronuncian están en las antípodas de esos economistas ortodoxos. Sin embargo critican al ala dura del Gobierno al decir que apelar a la cuestión redistributiva para resolver temas técnicos como son los precios de los servicios energéticos, significa acumular problemas, entre ellos, reprimir la inflación. Se sabe que después habrá que destapar la olla.

Tal vez por esta visión, que se escucha cerca de Guzmán y el ministro comparte, el kirchnerismo desconfía de las ideas ministro. No sólo le achacan que le ha dado una prioridad exagerada al acuerdo con el FMI, sino que además avanzó demasiado rápido con el ajuste.

El déficit fiscal en los primeros cuatro meses del año equivale a menos de medio punto del PBI. La inercia y la velocidad a la que el ministro venía llevando las cuentas -sumado al empuje por la soja-, hacían prever que el déficit fiscal este año llegaría a menos de 3% del PBI cuando en el Presupuesto dice 4,2%.

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El otro aspecto del ajuste es el monetario. La cantidad de dinero en la calle más los depósitos cayó 10% en lo que va del año si no se tiene en cuenta la inflación.

El gobernador Axel Kicillof teme las consecuencias políticas de las decisiones de Guzmán. Alrededor suyo ven que restan chances a su anhelo de ser presidente en 2023. Es que Kicillof no objeta a Guzmán por una cuestión ideológica (o no sólo) sino pragmática: no quiere que le pase lo que sucedió a María Eugenia Vidal quien, como contó en su libro, se vio perjudicada electoralmente por las políticas de Nicolás Dujovne y Guido Sandleris. Kicillof no desea que le pase lo mismo y entonces hace lo que Vidal no hizo con aquel Ministerio de Economía: reclamar. Antes de las legislativas de 2017 el gobierno de Macri inyectó medio punto del producto en créditos Argenta de la ANSeS. ¿Por qué Juntos por el Cambio lo hizo en 2017 y el kirchnerismo no en 2021?

Pero además, el gobernador querrá que Guzmán haga lo que él ya hizo cuando estuvo en ese mismo lugar: pisar el dólar y las tarifas.

Todo eso va configurando un panorama de precios reprimidos. Marina Dal Poggetto, en una reciente charla, la llamó“inflación reprimida” .

Guzmán y Kicillof se reunieron esta semana en Economía para limar algunas de estas asperezas. Las reuniones previas para acercarlos buscaron además preparar el terreno para algo que no es sencillo: son dos personalidades convencidas, probablemente con razones, de su pensamiento económico y que el otro es el que está equivocado.

Ambos se conocieron en una reunión del FMI, en la Asamblea Anual de Lima, allá por 2015. El ministro actual había acompañado a Joseph Stiglitz y estuvo en el encuentro con el actual gobernador. Cerca de Kicillof se jactan de que si Guzmán hoy es ministro es porque el gobernador tuvo mucho que ver y se sabe que Cristina Kirchner lo escucha. Guzmán, en cambio, se despega más de Kicillof y cuenta cómo convenció al Presidente con su plan para reestructurar la deuda soberana. Versiones, miradas y perfiles diferentes.

Lo que sí está fuera de discusión es que Guzmán y Kicillof tienen dos concepciones distintas sobre lo que viene. Para Guzmán, si Argentina retrasa aún más las tarifas la economía no logrará crecer en 2022 porque el sector energético no invertirá, harán falta más dólares para importar energía y la restricción externa (mantra del pensamiento económico de la Jefatura y Economía) se encenderá. Y si a eso se le suman las demandas gremiales por encima de la inflación, el aumento del consumo presionará sobre los precios aún más.

Para Kicillof, en cambio, la política económica está para incentivar la demanda independientemente del ciclo y las restricciones. Esto significa alentar el crédito, subir salarios y dar más subsidios.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado que divulgó el viernes el Banco Central mostró un aumento de las expectativas de inflación en lo que parece dar la razón al ministro.

Si hay inflación reprimida, como dice Dal Poggetto, el tema es grave porque hay precios que subieron por encima del promedio y otros por debajo. Si los productos que aumentaron menos intentaran recuperar lo perdido en relación a los que sí pudieron, Dal Poggetto calcula que el IPC registraría un salto de 10 puntos automáticamente. O sea, la inflación volvería a la era Macri.

El estudio Broda ve un fenómeno similar. Aún cuando estima que la inflación al momento de votar será de 2,7% en vez del 4,8% de marzo, pronostica que los precios volverán a acelerar como consecuencia de la mayor emisión monetaria y la presión sobre el dólar. Si bien la cantidad de dinero se contrajo en el último año como consecuencia de que aumentó por debajo de la inflación (11,8% en la infografía), “en los próximos meses habrá una aceleración monetaria”, dice Broda. El Banco Central podría terminar emitiendo unos $ 1,5 billones según cálculos privados. “El Gobierno no seguirá con el ajuste”, coincide Andrés Borenstein, economista asociado de Econviews. “Y los pesos en la calle moverán la actividad en julio-agosto”. Justo cuando se espera una inflación levemente más baja.

Pero esto es lo que temen cerca de Guzmán.

“La economía estará transitando en estos meses una desaceleración de la inflación por el dólar, las tarifas y la prudencia fiscal-monetaria que vemos”, dice Guido Lorenzo, director ejecutivo de LCG. “Sin embargo es algo que podría no sostenerse en el tiempo. Los reclamos salariales ya empezaron a verse. La reapertura de paritarias vía las cláusulas de revisión no dejará de presionar los precios al alza.

Fernando Navajas, economista jefe de Fiel y profesor de UNLP, habla en términos técnicos de “riesgo de equilibrio inestable”  en los precios por el tema salarial. Y que hay “altas chances”  de que Argentina quede anclada con una inflación mensual de 4%.