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 La Nación

Solo cuatro factores pueden despertar al dólar antes de las elecciones

Necesitó 45 días para volver a 45. El dólar al público cerró ayer en $44,88 y cumple hoy el período de calma más extenso del año desde aquel 29 de abril en el que el Banco Central pudo anunciar que tenía las manos libres para intervenir en el mercado de cambios tras obtener el visto bueno del Fondo Monetario Internacional.

Necesitó 45 días para volver a 45. El dólar al público cerró ayer en $44,88 y cumple hoy el período de calma más extenso del año desde aquel 29 de abril en el que el Banco Central pudo anunciar que tenía las manos libres para intervenir en el mercado de cambios tras obtener el visto bueno del Fondo Monetario Internacional.

La estabilidad del precio del dólar ya está haciendo que muchos analistas pronostiquen que quizás este respiro se extienda más allá de lo esperado. Como esos pacientes cuyo pronóstico mejora por el solo hecho de que pasen las horas sin grandes complicaciones, en los escenarios que imagina el mercado se va desinflando la posibilidad de una nueva corrida de la magnitud de la de 2018.

La balanza se terminó de inclinar para el lado del optimismo luego de que se conociera la fórmula Macri-Pichetto para las próximas elecciones por Juntos por el Cambio, la nueva alianza que creó el oficialismo para darle fuerza simbólica al ingreso del senador justicialista y una respuesta al regreso de Sergio Massa al kirchnerismo.

Ya había habido una señal en esa dirección el 18 de mayo, cuando Cristina Kirchner anunció que iría como candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández y no a presidenta, en una jugada tan sorpresiva como la anunciada anteayer.

Al final, la ancha avenida del medio se convirtió en una bicisenda. Con esa certeza sobre la mesa, los mercados interpretaron que, tanto la incorporación de un peronista en la fórmula oficialista, como la de un kirchnerista moderado como Fernández en el binomio opositor, harán que la situación política, económica y financiera a partir de 2020 sea más manejable. Pero, sobre todo, de que aumentaron las chances de que las variables se estabilicen, baje la inflación, se recupere algo el salario real y que, por lo tanto, Macri sea reelecto. Apuestas que deberán ir corroborando las encuestas y, muy especialmente, la realidad.

Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, o Eduardo Fernández, de Rava Bursátil, confían en que la pax cambiaria seguirá al menos hasta las PASO del 11 de agosto. "Es posible que el BCRA antes de las primarias no tenga que vender reservas o si lo hace sea a cuentagotas", razona Sigaut Gravina. "Puede haber oscilaciones, pero sin grandes sobresaltos", señala, por su parte, Fernández.

Otros analistas creen que la tranquilidad del dólar incluso puede ir más allá de las primarias, aun con un resultado adverso para Cambiemos, aunque a costa de "quemar" reservas del Central. Son aquellos que buscan calcular ahora, en todo caso, la intensidad de la dolarización -que se juzga inevitable a la luz de la historia argentina- y cuántos billetes tendría que poner la entidad que preside Guido Sandleris para hacerle frente. "La variable ya no es el precio; es el uso de las reservas", opina Leonardo Chialva, de Delphos Investment. "La calma cambiaria la garantiza el FMI, incluso con el Gobierno perdiendo las PASO por 10 puntos", arriesga.

Pero no se descartan cimbronazos. Para el economista Fausto Spotorno, del estudio Ferreres, uno de ellos podría sentirse el 21 de este mes, cuando venza el bono dual 2019. Pese a un canje por letras del Tesoro que redujo casi a la mitad el volumen de pesos que quedarán sueltos en el mercado, quedaría un vencimiento equivalente a US$1000 millones en manos de inversores, que podrían irse al dólar. Un día después cerrarán las listas de candidatos y nadie se anima a afirmar que ya se acabaron las sorpresas.

Las encuestas, las PASO, un contexto internacional inestable (guerra comercial EE.UU.-China, tasa de interés de la Fed, precio del petróleo, entre otras variables) y la menor oferta de divisas por parte de los exportadores son también factores de potencial volatilidad. Las liquidaciones fueron un valioso aliado de la pax cambiaria. Entre abril y mayo sumaron US$4310 millones, según cifras del Centro de Exportadores de Cereales y la Cámara de la Industria Aceitera. Hace un año, en plena sequía, en ese mismo bimestre habían llegado a US$3054 millones. A partir de fines de agosto, principios de septiembre, los montos suelen bajar sensiblemente.

Por ahora el Gobierno disfruta el presente, brinda por el 45, "el vino" en el significado de los sueños, y cruza los dedos para que la actual calma cambiaria se estire lo máximo posible sin tener que usar reservas. Octubre aún está muy lejos.